domingo, 13 de noviembre de 2011

Cenicienta baila en convers.


A Cenicienta ya no le gusta quedarse en casa esperando su príncipe.
Cenicienta ya no sueña con un final feliz, prefiere vivir su extraño presente.
¿Zapatos de cristal? Ya no, le duelen los pies, prefiere unas converse.
Cenicienta ya no baila música clásica, ronda por los bares perreando y agitando los brazos descontroladamente.
Cenicienta ya no suspira por amor, suspira de deseo en el asiento de atrás de un coche.
Cenicienta ha abandonado sus finos modales y ha caído en la bebida. Fuma, bebe, conduce como una loca.

Cenicientas somos todas, distintas, únicas. Ni santas ni putas, solo mujeres.

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