martes, 13 de noviembre de 2012

Corazón con caparazón de rocas.

Empieza tu día. Tu propio Martes 13. Comienza con apatía, con desgana, y con lágrimas. ¿Superstición? No. Simple tristeza.

Fallarte. Disculparme entre lágrimas. Saber que no puedo hacerlo bien a pesar de que me esfuerce. Me perdonas. Otra oportunidad. Estar bien. Pensar que por fin lo hago bien. Fallarte. Disculparme entre lágrimas...

Te planteas mil cosas, te hace la pregunta de "qué hago contigo" y no quieres responderle. Querrías colgar, desconectarte, acabar la conversación, rezando porque así se acabe todo lo malo y el tiempo retroceda unas horas antes. Y ves que es demasiado tarde, que no puedes hacer nada. Que podría ser todo diferente si no fueras así, si fueras mejor, si no fueras una cría. Piensas qué hacer a partir de ahora, pero es que es terriblemente difícil tomar una decisión objetiva cuando estás escondida bajo las sábanas...

Y lo peor de todo es que no me sorprende, pero no puedo evitar que me duela. No estoy enfadada, porque no tiene sentido, solo me duele en el alma. Sientes un dolor que te coge todo el cuerpo, que te hace temblar y cuyo epicentro se encuentra en el estómago. Dolor visceral, conectado directamente con el corazón.

Tenías todo, y ahora nada. Y no te hagas la sorprendida. No te preguntes cómo ha podido pasar, ni te atrevas a pensarlo. Piensa en todo lo que te queda, todo lo que has conseguido con tu actitud. Enhorabuena, eres la ganadora de un corazón roto. La persona 1.000.000 que la caga de esa forma...¿o era la cagada 1.000.000? Es igual, lo has hecho tú solita, enhorabuena por llevarte el premio gordo.
Olvida los planes, olvida los fines de semana, olvida los besos, olvida absolutamente todo lo que ibas a tener. Olvida, aunque te duela. Asume tu papel ahora. Y si quieres llora, pásalo mal, grita, pega, lo que quieras. Pero olvídate de todo lo que podía ser. Y alégrate porque él esté bien por fin, y reza porque todo se solucione. O que encuentre lo que se merece. O que tú espabiles. O que sea lo que tenga que ser.

Que nadie se moleste en hablarme, que ya iré yo cuando quiera.

Feliz Martes 13.




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