miércoles, 23 de noviembre de 2011

Waiting for the end.



El día de hoy ha sido increíble. Increíblemente horrible. Me he sentido sola, muchísimo. Pero pongamos el contexto.

- No te fías de nadie, no dejas que nadie te ayude, te cierras en ti misma y no cuentas nada de lo que te pasa. Si te pregunto "qué te pasa" siempre dices "nada". Siempre cuentas tus problemas cuando ya los has superado, te crees que nadie te entiende. Si no cuentas con la gente, si no te fías de nadie y cuentas con ellos para las cosas buenas, la gente te responderá igual, solo te buscarán para las cosas buenas, pasárselo bien y ya está. Si te lo callas todo...es que vas a estallar.

Ésa es más o menos una crítica que recibí en verano creo. O a principio de curso, no recuerdo. Es igual, puedo excusarme.

Me da igual que la gente esté conmigo porque les hago reír, nos lo pasamos bien y ya está. En serio, bastante tengo con lo mío para que los demás me cuenten sus movidas. Que si puedo ayudar encantada, pero que tampoco me muero por que no me cuenten lo que les pasa. No cuento lo que me pasa porque me parece inútil, la gente no puede ayudar, cada uno tiene sus paranoias y ya está, y paso de dar la chapada a la gente con lo que me pase.

Es mi vida, son mis recuerdos, todo esto es mío y tú no puedes ayudarme. Claro que no me entiendes, soy yo quien ha vivido estas cosas, no tú.

Nunca he tenido un mejor amigo. Ni una mejor amiga. Me da igual mientras pueda desahogarme con el blog. Tengo a los de la RUSA (es increíble lo rápido que cambio de gente) pero son gente para reírme y ya. Son mis amigos pero...no para las cosas serias. Les aprecio muchísimo pero ya está.
Me alejo de la gente a la que le contaba mis cosas, y lo peor es que no me importa.

Hoy me he visto sola, incluso he vuelto a la universidad en el coche de gente de mi clase con la que no me hablo. Patético.

Lo peor es que me molestaba más no poder sentarme en el rato que estuvimos de pie que el estar sola. En fin.

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